 Mi nombre es Iluminado Dávila Medina. Yo nací en
el día 1 de Julio en 1918, en el barrio Monteya [de Morovis].
¿Cuándo empezó a tocar con Pascual Meléndez en la radio?
Nosotros tocamos un programa en Arecibo. Eso fue como para el 1956 en un programa en la
estación WCD en Arecibo, pero después ese programa lo terminamos y yo no toqué más con
él por radio. Vivía en Vega Alta y nos encontrábamos a cada vez a menudo por ahí y
tocábamos cada vez que nos encontrábamos, pero el programa lo dejamos de tocar. Tocamos
como por 3 anos. El programa se llamaba Onda Morobeña. Yo hacia el primer
cuatro y él segundo cuatro.
Yo al maestro Ladí lo conocí para ya para el año 1945 y después ellos transmitían
el programa de Industrias Nativas por la WKAQ en el recinto sur en San Juan. Entonces yo
trabajaba en una guagua y el tiempo que me sobraba libre me iba pa el programa y
así fue que yo conocí a Don Felo, Ladí, a Leucadio, a Toribio, a Isabelo: conocía a
todos, conocía al grupo.
Ladí empezó a tocar en la radio, eso yo bien no lo recuerdo, yo se que eso fue cuando
yo estaba bien muchacho, como de diecisieta a dieciocho años. Yo empecé a oírlo como
para el ano 1935. Entonces era el único programa que se oía por radio, era: Leocadio
Vizcarrondo, cantante; Isabelo, primera voz; don Felipe Goyco, que era guitarrista;
Toribio que tocaba el güiro, y Sarriel Archilla que era el primer cuatro. El programa era
el único que se oía y el mejor grupo era ese. Yo creo que se oía en todo Puerto Rico,
porque era en todos los Domingos, primero era los Sábados y después los Domingos. Era el
único programa bueno en esos días, y pues no había otro grupo bueno que tocara.
¿Cómo era el programa Industrias Nativas? ¿Cuando uno llegaba a tocar
estaban listas las canciones o era improvisado?
No, no eso ya estaba ensayado. Se ensayaba los jueves. Estaban los doce números, que era
lo que cabía en la hora. Y entonces ya se tenia ensayado. Y ese día, si empezábamos a
la una teníamos que estar a las doce y media allí. Entonces se le daba un repaso a los
números, y cuando empezaba el programa a la una, ya teníamos todo [listo].
El que estaba a cargo era Mariano Aldava. Él estaba en el control. Ladí no hablaba,
ninguno de los músicos hablaba, si no que había era el locutor y ese era Wiliam Cordova
Chirino. Él era el dueño del programa. Nosotros nos sentábamos allí a tocar los
números en el orden en que iban. Hacían unos pocos anuncios y después anunciaban el
Conjunto Industrias Nativas, en tal número de fulano de tal, el autor, y allí rompíamos
nosotros...
El maestro Ladí tocaba danza, mazurca, pasodoble, vals, bolero... él tenia todas esas
composiciones, como él era compositor también... Era el tronco de los músicos, porque
después nosotros seguimos copiándonos de él y después ahí hubo un paquete de músicos
extraordinarios. Pero el que realmente nosotros nos dejamos ir era por él, y pues
aprendimos... nosotros aprendimos de unos y los otros aprenden de uno y así pues,
seguimos la escala. Y en tiempo tenemos un mundo de cuatristas que son extraordinarios.
Pero yo siempre saco pa mi al maestro Ladí, porque aquí hay muchos cuatristas
buenos y si uno se pone a mencionar ahorita cuatristas, mire, nunca termina...
Ladí, él siempre se esmeró mucho en la música puertorriqueña típica, la nuestra,
porque él decía siempre que el cuatro era un instrumento que se podía hacer muchas
versiones con él. Como ahora mismo se toca el rok se toca el cuatro clásico también.
Ahora mismo el cuatro tiene música escrita que se lee--antes no--antes era de oído
pa nosotros.
Cuando él se trasladó a los EEUU, el dio a conocer la música nuestra allá y se metió
en los mejores sitios allá en los EEUU, en los más grandes. Se metió en un sitio donde
iban los mejores guitarristas, y él fue con su cuatrito, y allí él interpretó danzas
de él y números de seises. Dicen que fue un éxito y dio a conocer la música. Siempre
estuvo con la música nuestra.
La música de nosotros estuvo bastante por debajo, pero después Paquito López Cruz, que
era doctorado y músico, siguió la música para arriba. Y ahora todo el mundo coge todo
esos instrumentos, muchachas y muchachos jóvenes, y pues, le dio un gran impulso a la
música. Don Paquito, que en paz descanse, se dedicaba a eso y quería que la música
nuestra estuviera siempre arriba.
Cuando [en la Segunda Guerra Mundial] las personas que estaban en el ejercito conseguían
música de aquí pa llevarla allá donde ellos estaban, por lo menos pa
oírla. Como estaban fuera de Puerto Rico, por lo menos que le sirviera, y la llevaban
para allá. Ya había grabaciones. Y eso, pues a ellos los estimulaba para oír la música
nuestra allá.
[Durante la década de 1950] Ramito, Chuíto, Moralito, bueno esos trovadores le dieron un
buen empujón a la música. Porque donde quiera que ellos los anunciaban, todo el mundo
acudía, y esos programas de radio, nadie se perdía esos programas. Y como eran unos
trovadores excelentes Ramito, Germán Rosario, Víctor Lluveras Ríos, a nosotros nos
gustaba oírlos, porque ellos le dieron una gran altura a la música nuestra.
Yo creo que los programas de radio, como se oían en todas partes, la radio fue una base
principal. Todo el mundo oyendo al maestro Ladí, que fue unos de los primeros maestros
que yo oí en la radio. Fue uno de esos que yo copié, y los que tenían mucho interés en
esto siguieron con su instrumento, y ahora son unos grandes músicos en estos momentos. En
la televisión, como yo le digo, no se presenta mucho, pero por radio lo oye todo el
mundo. Tienen un programa y el que esta aprendiendo a tocar oye esa música, pues allí
mismo. Ahora tienen una facilidad que tiene una grabadora y entonces cuando vienen al
programa y tal y entonces preparan un casete y graban y entonces con esa misma grabación
que hacen en la radio pues ellos mismos la graban y la tienen para aprender ósea lo hacen
mucho más fácil que nosotros antes porque nosotros antes oíamos el programa en la radio
pero no teníamos con que grabar y tenia que ser de oído, y entonces ese numero que
queríamos aprenderlo también queríamos oírlo dos o tres veces para poderlo grabar
nosotros en nuestra mente, pero ahora hay una facilidad con la grabadora.
Ahora mismo hay un programa en la WBB los Domingos Borinquen. Pues allí toca Neftalí,
[con] un grupo bueno. Yo pues pongo mi grabadora y lo grabo [cuando] hay un numero que yo
no he oído, ni lo sé. Pues yo pongo mi grabadora y después me lo aprendo. Ahora hay una
facilidad enorme, pero antes no. Antes estábamos a la oscura. El que podía tener un
fonógrafo o una vitrola--esos eran los que tenían chavos-- nosotros no podíamos. Ahora
es mas para aprender la música.
[Había muchísimos grupos en mi tiempo] Cuando yo tocaba en este programa en Arecibo,
después de nosotros tocaba otro grupo y detrás de ese grupo tocaba otro. Y donde quiera.
Y ahora mismo en [?] hay una estación, en Isabela, donde quiera hay estación. En
Arecibo. Hoy se oyen muchos programas típicos.
Ladí tuvo muchísimos anos tocando en la radio. Ladí cuando murió ya tenia como 82 anos
y antes de él morir, como a los 81, él estaba tocando todavía. Aquí no mas en la casa
de Polo. El todavía él estaba activo. Ladí cuando joven trabajó en la radio antes de
irse para los EEUU. Estuvo un montón de años hasta que murió, y nunca dejó de tocar.
El dejo de tocar cuando se postró en la cama, pero siempre estuvo tocando.
¿Cuáles otros cuatristas estaban tocando en la radio en la época de Ladí?
Bueno, [había otro] tocando, un cuatrista [que] lo conocí después: Don Prudencio
Meléndez de Arecibo. Él era de Utuado. Desde jovencito se trasladó a Arecibo en el
barrio Dominguito. Gran cuatrista también. Yo no lo vi, pero me dijeron que había tocado
con el maestro Ladí. Yo llegué a tocar con él en Vega Baja: muy buen músico, una gran
persona. Entonces conocí a Juan Coto. Ese toco en ese programa Industrias Nativas. Juan
Coto era de Bayamón. Y conocí a don Pini Maldonado de Utuado, otro buen cuatrista. Y
después conocí a don Confesor Juarbes--era buen cuatrista también. Yo no sé si ha
muerto, pero era bueno también. Y después fui conociendo músicos así como Nieves
Quintero y todos esos grandes músicos en Vega Baja. Había otro cuatrista bueno que
[llamaban] el Chago, que era tío de Pascual Meléndez.
Yo nunca toque cuatro de cuatro cuerdas. Yo siempre toque cuatro de 5 [ordenes] Ya a los
18 anos estaba tocando bastante. Pues siempre use el cuatro de 5 [ordenes], El tiple
siempre ha quedado con las cuatro cuerdas: el tiple es como la mandolina, que la música
es transpuesta. El tiple hay que saberlo tocar, porque yo lo afino con cuatro cuerdas y
toco melodía o lo que pueda hacer con el cuatro, pero afinado como es el tiple, que es
transpuesto, como decían antes.
Aquí el único que yo vi tocando [el cuatro de ocho cuerdas] era don Julio Negrón. Don
Julio toca el tiple transpuesto, porque como él fabrica los cuatros, tiples y bordonúas,
todo... yo lo vi tocando en un tiple pero vamos ha decir pero el cuatro así de cuatro
cuerdas, yo no he visto ha nadie tocar.
Aquí en Morovis yo no he visto [nadie] tocando bordonúa. El único era Pascual, pero lo
que el tenia era un cuatro de tipo bordonua, que le puso 12 cuerdas. Pero no era bordonua,
porque si el cuatro de Pascual era grande y tenia orejas como ahora, ya era tradicional.
Pero la bordonua era lisa. Él era único que yo vi, pero le digo el maestro Ladí dijo
que no podía seguirlo porque cuando hacia segunda, no le salía... no se oía bien la
sexta cuerda que estaba bien bajita y opaca.
Bueno, antes la música nuestra gustaba porque como se usaba tanto... y se amanecía de
seis a seis, como se decía. Entonces los músicos se ganaban dos reales y medio por una
noche: tres músicos toda una noche tocar por dos y medio. Pero así se usaba en todos los
campos. En el tiempo de las Navidades pa janguiar pa donde quiera, yo recuerdo
que ahí en esa parte [señala] donde yo vivía yo recuerdo, eso era Viernes, Sábado y
Domingo. Se [bailaba] toda la noche y donde quiera, y en los velorios--que se tocaba mucho
en los velorios, la música típica. Y entonces, antes, la Virgen... cuando se hacia la
visita de la Virgen, allí en las casas--eso iba con música. Pues si había que tocar un
rosario y se cantaban unos versos.. Eso era una tradición que había antes.
La música nuestra se oía, no había equipo ni nada, ni equipo eléctrico. Ahora póngase
a tocar así sin equipo, con la algarabía... pero antes había con el respeto, que se
ponía a tocar uno y nadie hablaba, nadie. Pero ahora uno va a tocar y parece una gallera.
No tienen en cuenta que la música es pa escucharla. Y el maestro Ladí decía,
yo no toco donde haya alboroto, porque yo toco para que me escuchen y saboreen
nuestra música. Y si hay una controversia, entonces pues yo meto el cuatro en el
maletín. Y así lo hizo como dos veces, que yo estuve en dos sitios. Y eso es una
cosa correcta, porque si se esta tocando para apreciar lo que se hace... pero si es bla,
bla,bla... pues en eso tenia razón.
[Ladí tocaba] también música jíbara, pero tocaba mas la música formal: la danza el
vals, pasillo, pasodoble y lo que sea, porque en el programa que él tocaba había
trovadores: Chuíto, Natalia, Julita Rostro. Él le gustaba todo, pero lo que más cantaba
era lo que el componía y la que componía don Felo. Porque el seis era una música de
aquí, que más valor tiene. Él atendía las dos cosas, pero siempre decía que la
música de él, lo que él componía, él quería echarlo hacia arriba. Pero le gustaba la
trova, porque era de aquí, nuestro, las trovas. Hay trovadores que murieron: esta Ramito,
Moralito, Chuíto de Cayey, trovadores extraordinarios. Y los que hay jóvenes. La música
típica no se acaba nunca y la trova, ¡olvídese!
[El cuatro] también se usaba en los florones, que era cuando moría un niño pequeño,
había un florón y eso era un entretenimiento--y a la vez servia como para que se
alegrara la gente. Se usaba antes pero ya no se usa tampoco. Yo hace tiempo que no veo
eso, años y años. Todo eso se desapareció. [Pero el acabe todavía se ve] mas allá de
las Marias, a mi se me olvida; Maricao. Si yo fui a tocar allí, cuando tocamos un grupo.
Entonces venia unas personas de bastante edad, con sacos de café, con canastas de café.
Entonces se metían en la tarima y explicaban como lo sacaban, como lo descascaraban y
todo... explicaban, y llevaban el café allí. Ellos explicaban en persona. Yo fui allá a
tocar como tres veces. Dicen el acabe del café en Maricao siempre es una tradición que
no se termina, allí son cinco días de fiesta de distintos grupos, distintos grupos.
¿Y que clase de música tocaban en ese acabe?
Allí se tocaba típico, improvisaban por la cosecha del café, por los cojedores, y pues
se tocaba también. Nosotros, como llevamos un trovador que es bastante bueno... pues,
improvisaba Humberto Dávila y entonces tocábamos nuestra música de acá: danza,
mazurcas, pasodoble y entonces venia un seis. Pues el seis improvisaba sobre la cosecha
del café y la agricultura... pues el instituto nos pagaba quinientos dólares la hora a
nosotros. Nosotros tocábamos una hora y teníamos que ir a donde nos mandara. Maricao era
lejísimo, pero nos teníamos que ir a donde fuera. Quinientos pesos pues pa
cinco o seis músicos que llevábamos no era gran cosa, porque el viaje en el carro no
más ¿cuanto vale? Bueno por lo menos se defendía uno.
Ahora el instituto no esta llamando casi, porque yo pa´ el año pasado, para las
Navidades, antes de Navidades--ya en Octubre, nos estarían llamando y hubo ahí veces
tocaba 15 y 20 tocatas. Y el Instituto... el año pasado no toqué ninguna, y este año
que paso una, la mitad, por que la mitad la pagaron. Acá ya casi no lo llaman a uno a
tocar, porque entonces como hay otros grupos, se han establecido y son mas grandes y no
pueden por quinientos dólares, no pueden ir a tocar a distintos sitios lejos... porque
son un grupo de nueve y diez músicos. Aquí mismo había un grupo, Flor de Mayo, se quito
del Instituto. Decían, nosotros somos siete a nueve, y ¿cómo vamos nosotros a
alcanzar?
¿Usted cree que las instituciones aquí en Puerto Rico deben ayudar a los
músicos y cuatristas, y tratar de extenderle más apoyo?
Eso era lo que decía el maestro Ladí. Él le gustaba que se le diera más oportunidad a
los artistas. Que aquí no se obtiene cuenta el valor de la música nuestra... que siempre
esta por debajo, el decía. Yo siempre dondequiera que me pare trato de hablar de nuestra
música, que se le dé mas valor a la música, que se ayude más. Pero siempre la música
esta en el mismo sistema.
Bueno, yo le digo, yo antes me ganaba bastante pesos en la música. Y ya va tiempo que no
gano nada. Y acá no se puede tocar, porque acá uno va tocar y acá quieren que uno toque
tres horas por doscientos pesos. Ahora me estoy quitando y me quitaré porque ahora mismo
estoy enfermo de la artritis y como uno no esta tocando casi nada, pues mejor uno
eliminarse y estar tranquilo.
Ahí nosotros estamos haciendo una grabación y hemos grabado siete números y nos quedan
cinco todavía. Y yo, pues como tengo este padecimiento no puedo ejecutar los números.
Como es, estamos esperando terminar los doce números. Hoy vamos hacer un ensayo, para ver
si el viernes podemos terminar.
El papa mío fabricaba los cuatros y los tocaba también, porque con él fue que yo me
copiaba. Entonces yo me fijé cómo el lo marcaba en un tablón enterizo--porque ahora el
cuatro se hace de piezas: La espalda postiza, el brazo postizo-- pero nunca me gusto el
tipo de instrumento así, porque no tiene la misma fuerza de éste que es de la misma
pieza. O sea, que el cuatro, cuando es de distintas piezas, pues tiende a cederse a aquí
alante. Y las cuerdas aquí suben. Se ponen duros. Pero este cuatro tiene treinta y siete
años o más, tiene. Yo siempre lo tengo afinado y mire, el cuatro esta siempre listo para
tocar.
Entonces yo me fije en el papa mío, y el primero que hice fue éste y ahora esto de
aquí, que es la nariz, se le hacen más grande a los cuatros, con otra forma más bonita,
más elegante. Y yo, como fue el primero que hice, pue a pesar de todo esto me viene
bien, porque si yo voy a bajar acá, esto no me molesta mucho [señala los trastes cerca a
la boca]. Pero ahora como lo hacen desde acá, le impide a uno para bajar abajo.
Entonces yo hice un molde, y fui donde un amigo mío pa ponerle los espares al
carro. Entonces vi ese pedazo de madera en la orilla de la carretera, y dije mire
Wardi, ¿de qué ese pedazo de palo que esta ahí? ¿Dará para un cuatro?, Y me dijo,
eso es maga Y yo le dije, Caramba, mira, si encontrara alguien que me
ayudara a echarlo en el baúl del carro, yo me lo llevaba, para llevar a hacer un tablón.
Voy a hacer un cuatro. Me dijo, cómo no, vamos.
Subió un amigo mío, y entre los tres lo subimos, y lo llevé a un aserradero ahí en
casa de Pepe Colón y me aserró el tablón. Estaba todo cuarteado. Estaba todo por aquí.
La madera estaba... como tanto sol que le dio... pero yo me puse, y dije, lo voy a
hacer. Esto es una madera bien dura, la maga es bien dura. Por eso es que pesa, es
pesado.
Yo seguí haciéndolo, pero don Julio Negrón me dijo a mi, que me vio con un mochito, me
dijo eso lo desbarata porque esa madera esta tostada. Y se te va a desgranar.
Y yo le digo, ¡Olvídese! Yo seguí poco a poco y me eche como un mes. Pero
no se me desbarato, Y lo hice.
Y entonces seguí con este cuatro. Y este cuatro es mi adoración. Y [alguien] me lo
salió a comprar, [y le dije que] no. Hasta el día que me no lo vendo. Ya pasa de trenita
y siete años. Yo tengo tres cuatros más, pero éste siempre lo tengo allí en el mueble
pa platicar con él. Y esto para mi tiene un gran valor. Porque fue el primero que
yo fabriqué. El papa mío me dijo pero te quedó bastante bien, y yo le dije,
papá, yo me fijo en usted cuando pones la escuadra de allí, yo hice lo
mismo.
Para hacer un cuatro enterizo, no es fácil. Tampoco en madera dura así, porque fíjese,
que este con un pedacito de mocho--que el papa mío lo hizo en una fragua--y fíjese este
cuatro todos los anos que tiene y esta derechito> uno lo mira así [de cabo a rabo], el
cuatro que esta virado se ve aquí seguida: una curva aquí. Y este cuatrito... para este
no hay dinero, es una joya para mí, Porque es el primero que hice. Y después seguí.
Todos los cuatros que yo tengo los fabrico. Ahora lo que yo no le pongo... sí le puedo
poner la tapa y se las he puesto, pero lo difícil la afinación. Porque la afinación,
cualquier chispito que se valla de aquí, a donde esta el hueso, ya la [daña la]
afinación. Eso tiene que tener una cosa exacta. Yo nunca he bregado, ni bregaré en eso
de los puentes y el diapasón y eso. Ahora hacerlo, sí.
Pero ya tampoco lo hago porque hoy en día hay una maquina. Yo consigo un tablón, voy
pago treinta y cinco dólares, me lo ahuecan y lo cortan y luego hay que darle lija y
llevarlo a tapar y hacerle eso. Pero antes como se hacia, ésa era la verdadera
artesanía, y yo ya no fabricare mas ninguno.
[El cuatro] para mí, esto es como una terapia, una cosa que uno ya leva en el corazón.
Si uno esta pensativo en cualquier cosa, coge el cuatro y se pone a tocar cualquier
melodía y se le va de la mente.
Es igual que los gallos. ¿Por que yo tengo los gallos? Porque yo me voy a darles comida y
tengo pollos--y en la edad mía... si yo estoy quieto en un sitio... pensaron, si ya yo
estoy viejo, mira en donde viene, que uno la mente la pierde.. y se pone uno... pero si yo
tengo la mente [preocupada] y voy pa allá y le doy comida a los gallos, y le pongo
a dar comida a los pollos... y me siento y cojo el cuatro y me pongo a na, no
hombre, no. Hay que estar hasta lo último-- interpretar algo, pues la mente no esta
pensativa en ciertas cosas de que, porque habemos personas que pensamos que, si estamos en
cierta edad... porque yo ya no puedo hacer mas hasta que el Señor disponga de uno.
Y eso es lo mío. Yo aprendí con mucho trabajo el cuatro--porque eso es una cosa que esta
en mi corazón. Cada día que pasa, pues yo mas lo quiero y lo adoro. Quisiera proponer
que venga muchachos nuevos aprender de uno. A mí me gusta ayudarlos para que él siga
hacia delante, porque esto es lo que tenemos nosotros: Nuestra cultura. Lo esencial es
nuestra cultura. Nosotros aquí tenemos que adorar nuestra cultura puertorriqueña y de
defenderla hasta lo ultimo.
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