
Ramito fué un gran cantante de la música
folklórica puertorriqueña. Nació de Leonarda Ramos Lozada y de Juan
María Morales en el año 1915 en Cuaguas, Puerto Rico. en su hogar del
barrio Bairoa juntamente con sus 13 hermanos. De estos hermanos sólo 6
sobrevivieron. Su madre Leonarda heredó de su padre Ceilo Ramos el arte
de controversias imporvosadas y de composición de décimas, legando así a
Ramito y sus hermanos una herencia natural.
La música jíbara fue un elemento latente en su vida. Desde muy jóven
cantaba en establecimientos comerciales y en las fiestas patronales de
su pueblo.
Fue cortador de caña, carcelero y
bombero.
Don Gregorio Roque Muñiz reconoció
su talento y lo presentó en un show de aficionados, ganando Ramito el
primer premio. Seguidamente, Rafael Quiñones Vidal lo introdujo
plenamente al ambiente artístico dando inicio asi sus primeros pasos.
En el año 1950, viajó a Nueva York
para grabar sus primeros discos con la Ansonia Records. Esta casa
grabadora , dirijida enttonces por don Rafael Pérez, lo hizo su artista
exclusivo por muchos años. En las emisoras radiales de Puerto Rico se le
dió a conocer como el "cantor de la montaña" y fue bautizado con el
nombre de "Ramito" por Rafael Quiñones Vidal, dándole asi el crédito al
apellido de su adorada madre. Apareció en programas de televisión y
radio en Puerto Rico como en los Estados Unidos, entre ellos los
programas tales como Industrias Nativas,
Fiesta en el Batey, Melodías
Continentales, La Hora De Volante, Rincón Criollo, La Hora Campesina,
Así Canta Puerto Rico, La Montaña Canta, y muchos más.
En el año 1970 trabajó para la
Oficina del Gobierno de Puerto Rico en Nueva York como agente
recreativo, llevando sus décimas a nuestros trabajadores agrícolas
migrantes en los Estados Unidos. Al puertorriqueño ausente de su patria
llevó el mejor regalo de Navidad con su "lelo-lai" y al Latino en
general llendo de alegría.
De sus matrimonios procreó ocho
hijas y dos hijos, heredando muchos de ellos el arte del canto. Con su
desaparición, el pueblo de Puerto Rico perdió a su jíbaro representante
que no solo llevó la Décima a la Casa Blanca, sino también al más
humilde hogar. Puerto Rico perdió un fiel intérprete de su música
folklórica puertorriqueña y yo perdí al mejor padre del mundo.