¿Tiene
Puerto Rico dos "instrumentos nacionales"
de cuerda?
La noción popular de la evolución del cuatro es ésta: que el instrumento partió de un
instrumento original rústico de 4 cuerdas sencillas (y de ahí
deriva su nombre), y que al
pasar los siglos los puertorriqueños le añaden progresivamente más cuerdas y en el
proceso se convierte en un instrumento más complejo y sofisticado de diez cuerdas.
Y de ahí sale el cuatro de hoy día.
Nuestras investigaciones durante la última década nos han
conducido a otra conclusión-- que en realidad es más preciso evaluar la historia del
cuatro como la evolución de dos tradiciones instrumentales distintivas, únicas
y separadas--y durante el último siglo--coexistentes. Podemos nombrar las dos tradiciones
la del cuatro moderno y la del cuatro antiguo. El cuatro antiguo y el moderno
difieren dramáticamente en tantos aspectos-- en su encordadura, afinación,
tamaño, forma física, función musical, ámbito geográfico y antecedencia-- que es
difícil
explicar cómo es que se les dio el mismo nombre de "cuatro". Y de
esa confusión se deriva la pregunta, ¿por qué se llama "cuatro" si tiene
diez cuerdas? El nombre "cuatro" originalmente describió un instrumento
antiguo puertorriqueño que se desvaneció hace más de cincuenta años, pero
el nombre brincó en los comienzos del siglo veinte a un instrumento
nuevo de diez cuerdas.
La Tradición Antigua
La tradición antigua de los instrumentos incluye el cuatro de 4 cuerdas
sencillas, la forma más antigua del instrumento. Las cuatro cuerdas del
cuatro antiguo se afinaban
La-Re-La-Mi
separadas en intervalos de
5-4-4. La
forma más rudimentaria de tocar el instrumento era de solamente pisar las
tres cuerdas superiores Re La Mi, relegando la cuarta La, la más baja,
sonando como una "nota de pedal", o sea, sonando en el trasfondo sin cambiar
de tono. Más tarde, al entrar el cuatro en orquestas y música de salón, los
cuatristas más peritos se valían de todas las notas en todas las cuerdas. La
forma antigua de afinación y encordadura crea dificultades formidables en la
ejecución de música compleja, y esto eventualmente causa su caída en el
desuso.
Con esta configuración, el cuatro se remonta a la época más
temprana de la colonia española. Durante los siglos, cuatros rústicos con cuerdas de
tripa afinados en esta forma, y con un contorno que el Proyecto nombra "piramidal-
semicírculo" (como un ojo de llave), se usaban tanto para eventos
religiosos como seculares en las regiones aisladas del centro de la Isla.
Creemos que los cuatros antiguos permanecieron esencialmente sin cambios en su forma y
afinación durante siglos hasta caer en desuso y desaparecer de la escena
musical en Puerto Rico a fines de la primera mitad del siglo veinte.
El Cuatro Antiguo sube a la altura de los tiempos
Durante un período corto en el siglo veinte, ocurre dentro de
esta tradición una modernización del cuatro antiguo de cuatro cuerdas. Una versión de ocho cuerdas,
construido con técnica y sofisticación avanzada, aparece en
la región sureña de la Isla. Este nuevo instrumento retuvo la misma la escala y afinación de
su ancestro pero contrastaba significativamente en su encordadura: llevaba ocho cuerdas de metal arregladas en pares. Variaba también en su forma,
copiando, junto con su encordadura, la apariencia de las mandolinas
norteamericanas de su época que estaban en boga por toda la América. La tradición del cuatro de ocho cuerdas fue
refinada durante el intervalo de pocas décadas en manos de grandes intérpretes como Norberto
Cales de Yauco y
Heriberto Torres de Guayanilla. Posteriormente, dentro de pocos años, este variante
del cuatro antiguo se desvanece del foro público junto con su progenitor de
cuatro cuerdas. Para fines de la década de 1940 se puede decir que ambos había
desaparecido en Puerto Rico por completo.
La Tradición Moderna
A fines del Siglo 19, luego de haberse
extendido la forma
antigua por la isla (predominantemente en el centro y la costa sur de la Isla) aparece un
nuevo instrumento musical en la costa norte de la Isla, una expresión
inspirada posiblemente por los instrumentos
de cuerda contemporáneos en España y mandolinas norteamericanas de esa época. Esta es la forma que
perdura como el cuatro moderno de hoy. Músicos mayores del Sur de la Isla
llamaban el cuatro de diez cuerdas, despectivamente, el "cuatro español".
El cuatro moderno evoluciona con un diapasón más corto y
por consecuencia, un rango más alto que el cuatro antiguo. Su afinación empieza a una nota más alta que el
cuatro antiguo:
si-mi-la-re-sol.
y las que restan quedan
separadas en intervalos de 4-4-4-4, similar a las bandurrias y los laúdes
españoles. También, a diferencia del original cuatro antiguo, lleva diez
cuerdas de alambre de metal.
Como vemos, el cuatro antiguo y el
moderno son dos instrumentos muy
diferentes. No es correcto afirmar que el uno se derivó del otro.
Durante la primera cuarta parte del siglo veinte, este nuevo
instrumento puertorriqueño se esparce por la costa norteña de la isla, mientras que el
cuatro de cuatro y ocho cuerdas se mantienen vigente, aunque moribundos, en la región central y sureña.
Teorizamos que durante este mismo período de tiempo, el cuatro
de encordadura moderna (el cual hasta entonces había adoptado el contorno de ojo de llave
del cuatro antiguo) adopta su nueva forma aviolinada (parecida a un violín) en las
principales urbes norteñas de la isla.
Este nuevo cuatro de diez cuerdas de metal, arregladas en cinco
pares u órdenes, con forma de violín, es la configuración que se extiende por toda la
Isla, luego de oírse por radio durante la década de los 1930--en manos del gran cuatrista
vegabajeño Ladislao Martínez. A él, y a las limitaciones musicales de la afinación y
encordadura del cuatro antiguo, le debemos la ascendencia y universalización del cuatro
moderno en Puerto Rico.
Es curioso que el instrumento aviolinado de diez cuerdas adopta
popularmente el nombre de cuatro, aunque no compartía casi ningún legado
en forma, afinación o encordadura con
el cuatro original de 4 cuerdas. Pero por otro lado, las pocas similaridades eran
significantes el hecho de que siempre se tocaba con pajuela; ambos usualmente
tocaban la melodía en conjuntos; porque los dos compartían un tamaño mediano entre el
tiple y la bordonúa; porque casi siempre en ellas se tocaba música netamente
puertorriqueña, y finalmente, porque ambas estaban hechas únicamente en Puerto Rico.
Quizás por compartir todos estos motivos en conjunto, los puertorriqueños les otorga el mismo nombre de
cuatro a dos instrumentos tan diferentes.

El gran maestro Ladislao
Martínez, a quien atribuimos el afloramiento del cuatro aviolinado de diez cuerdas como
el instrumento nacional de Puerto Rico. |
El Cuatro de Cuatro Cuerdas:
la tradición antigua
También conocido como el Cuatro Araña o Cuatro Cuadrao

Cuatro "antiguo"
de campo recreado para el Proyecto del Cuatro por Vicente Valentín, semejante a una reliquia
del siglo XIX.

El cuatro de cuatro
cuerdas de tripa tocaba la parte del bombardino en las orquestas de salón
de las ciudades principales de Puerto Rico de siglos pasados--como también
en manos de los jíbaros en las comunidades más aisladas de la Isla. Arriba
vemos al cuatrista de la orquesta de Jose Ignacio Quintón (1881-1925),
pulsando un cuatro que hoy llamamos "antiguo" de cuatro cuerdas. Foto tomada
en 1909.
Hoy en día casi desconocido y olvidado, ésta era la forma
más antigua del instrumento, una que se remonta a los comienzos de la raza jíbara. Se
afinaba y encordaba en manera similar a los instrumentos de púa de España del siglo 16,
en intervalos de 4-3-4. Según Tuto Feliciano, el gran cuatrista quien acompañó a
Ramito, el instrumento todavía se tocaba por él y otros exclusivamente en Yauco en 1950.
Nos dijo que él se quejaba de sus limitaciones musicales y admiraba la versatilidad del
de diez cuerdas, pero no llegó a cambiar al cuatro de diez cuerdas, hasta que Ramito se
lo exigió.
Oigan
una grabación hecha en 1915 de un
auténtico cuatro antiguo tocando una danza de Juan Morel Campos (138kb MP3) Cortesía
colección J. Alden Mason.
El Cuatro de Ocho Cuerdas: una
modernización del cuatro antiguo
conocido también como Cuatro de Dos Codos, Cuatro de Dos
Puntos,

Cuatro hecho por Juan Olivera en Yauco durante la década de 1940,
propiedad de la familia del gran cuatrista deceso
Norberto Cales
Una pequeña cosecha de bellos instrumentos de artesanía
extraordinaria surgió en varios pueblos del Sur de Puerto Rico entre Yauco y Ponce en las
décadas del 1920 hasta el 1940. Estos fueron tocados por diestros músicos como
Heriberto
Torres, Efraín Ronda, Norberto Cales y Tuto Feliciano principalmente para tocar la
"música clásica" puertorriqueña: mazurcas, danzas, valses y otros géneros de
música de salón. Al igual que su progenitor, el cuatro de cuatro cuerdas, su afinación
los hacía difíciles de tocar y ambos se desvanecieron ya para los primeros años de la
década del 1950.
Oigan
un
auténtico cuatro de ocho cuerdas tocado por el Yaucano Norberto Cales con la Orquesta
Filarmónica Yaucana durante la década de 1920. Nótese el sonido más grueso
del instrumento, debido a su afinación más grave y escala mas larga, que el
del cuatro moderno. Cortesía Ramón Vázquez
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