
El tresista Rovira del Conjunto de Claudio Ferrer en una foto
tomada--probablemente en Nueva York--en el 1934El instrumento que
vemos arriba, un tres puertorriqueño, ya en el 1934 había tomado una forma distintiva al
de su progenitor, el tres cubano. A diferencia del tres cubano, su caja armónica había
crecido hasta llegar casi al tamaño de una guitarra española. Las órdenes de sus
cuerdas habían trasmutado de dobles a triples, y la plantilla había cambiado de la forma
piramidal-semicírcular (cuadrado en la mitad superior de la caja; circular en la
mitad inferior) |
Durante la historia, han
existido vínculos culturales estrechos entre Cuba y Puerto Rico. Una de las consecuencias
de esta proximidad ha sido que el tres fuera adaptado por el puertorriqueño--el insular
tanto como como el expatriado--y adaptado hasta crear un instrumento de forma, dimensión
y encordadura única pero con un temple similar.
En el umbral de la Primera Guerra Mundial, cuando se le impone a los puertorriqueños la
ciudadanía estadounidense, multitudes de boricuas comenzaron a viajar a la ciudad de
Nueva York en busca de mejorar su situación económica. Los músicos boricuas no fueron
una excepción. Desde el principio de la década del 1920 a finales de la década de 1940,
los músicos puertorriqueños grabaron que estaba de modapara las emergentes
compañías disqueras norteamericanas la música. Esta música en
gran parte era la música de raíz cubana que tanto habían importado las disqueras para
el público americano, el público latino expatriado, y, sobre todo, para los latinos en
sus países. También grababan musica autóctona de la Isla. Era una industria muy
controlada, dónde los estilos musicales lo dictaminaban los empresarios y no los
músicos, y era más económico contratar artistas locales en Nueva York, que viajar con
estudios portátiles a Cuba, Santo Domingo o Puerto Rico. Es por eso que existen tantas
grabaciones antiguas de sones y guarachas tocadas por personal puertorriqueño.
Es en este contexto donde los puertorriqueños se vieron "obligados" a adoptar
el tres como instrumento de su repertorio. Compositores como Rafael Hernández, Pedro
Flores, Plácido Acevedo, Pedro "Piquito" Marcano, entre
otros compusieron dentro de este molde comercial, que les permitía expresar sus
sentimientos patrios, sus penas y sus amores, pero en una base musical esencialmente
cubana. Esa generación de músicos compuso mayormente guarachas, sones, boleros, rumbas,
congas - todos de raíz muy cubana, y en cantidad menor, aguinaldos, seises, danzas, o
plenas--géneros puertorriqueños. Dado este contexto es muy normal entender que muchos
músicos puertorriqueños se hicieran diestros en el tres cubano y su rol dentro de la
música popular. |